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Si hay una fiesta especialmente bella en el jardín de infancia Waldorf es la fiesta del farol. San Martín, el día 11 de noviembre, trae a todas las escuelas Waldorf la noche del farol. Al menos en Europa y Ámerica, en otros lugares se celebran otras fiestas de la luz.

¿Qué se celebra?

En noviembre, el otoño se ha instalado definitivamente con nosotros. La luz es, cada vez, un bien más escaso. Las hojas de los árboles vestidas de oro, reflejan los últimos rayos de Sol que recibieron. Poco a poco nuestros suelos se tapizan de marrones, amarillos y rojos. La lluvia aparece, quizás donde vives incluso los primeros copos de nieve han hecho su primera visita. 

Es en ese momento, cuando la luz de fuera se apaga, cuando tenemos que encender la luz de nuestro interior. Ése es el significado del farol, nos hace ver que tenemos que ser los portadores de luz y calor del mundo. Como ya hemos comentado antes, esto no se les explica a los niños de manera teórica, sino que se crea un ambiente idóneo para que lo experimenten.

¿Cómo se prepara la fiesta del farol?

Ya hemos vivido unas semanas de la época de otoño (época equivale en pegagogía Waldorf a lo que en la educación estándar llamamos unidad didáctica). La época de otoño es una transición entre la época de la Cosecha y Micael y la de San Martín, el farol; a diferencia de otras el otoño no acaba con una fiesta, sino que va tiñíendose de rojo y amarillo. Las canciones, los cuentos y los juegos de dedos van cambiando e introducen a los niños en la época de San Martín.

Poco a poco vamos viviendo el frío en el jardín, son muchos los días en los que necesitamos salir con trajes de agua, bufandas y gorros. En el aula siempre hay una velita encendida, que nos da calor y nos acoge.

Y, por supuesto, cada niña y cada niño prepara su farol. Hay muchas formas de prepararlos, claro. Pero la más habitual es con papel encerado, y una caja de porciones. Prometo tutorial el año que viene.

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La celebración

Por fin llega el día. Toda la escuela se encuentra a la caída del Sol.

Los peques, acompañados de sus familias, disfrutan del cuento que han escuchado durante los últimos días en la escuela.

A continuación, los farolillos iluminan un paseo adormado por las canciones que acompañan el recorrido. La fiesta termina disfrutando de algunas delicias que nos trae el otoño: castañas asadas, batatas, nueces…

Todos nos vamos a descansar sientiendo que, en esa noche tan oscura y en las que vendrán, tenemos una luz que nos protege y nos guía.

 

¡ESPERO QUE HAYÁIS PASADO UNA PRECIOSA

NOCHE DE SAN MARTÍN!