[dropcap]H[/dropcap]Hemos hablado del ritmo, de la inspiración y de la exalación, y de la importancia del juego libre, pero no podemos olvidarnos de la necesidad de parar, de relajarse, de inhalar. Inhalar es concentrarse, en recogerse. Es trabajar. Ya sabemos que los niños viven en el presente por defecto, pero nosotros no. Por eso es tan bueno que nos paremos a observar como juegan los niños, aunque no entremos en el juego. Sin embargo, también podemos ir haciendo el trabajo al revés, dejar que los niños nos observen haciendo una actividad que tiene sentido, en la que estamos enfocados y viviendo el presente.

La clave está en que los niños aprenden por imitación, pero es súper importante entender que no imitan solo la actividad, sino el gesto y la emoción. Así que, ¡buenas noticias! vais a ser más felices aprendiendo a vivir el presente. Y vuestros hijos aprenderán a seguir vivéndolo cuando sean mayores. 

10 actividades para vivir el presente con tus hijos

 

 

1. Cuénta un cuento

Intenta no leerlo, apréndetelo y cuéntalo. Si lo haces así vas a ir creando imagenes con tu mente que enriquecen también la imaginación de tu hijo. Además cuando leemos un cuento muchas veces es un acto en el que no ponemos toda nuestra presencia, se convierte en algo mecánico. ¡Y sobre todo no podemos mirar a los ojos de quién nos escucha!

2. Encontraros alrededor de la mesa

Las comidas y las cenas son mucho más que un momento para nutrir nuestro cuerpo físico, nutren las relaciones entre las personas que participan. Es una situación ideal para dejar a un lado nuestras preocupaciones y estar en el momento, hablando de lo que ha pasado durante el día. Mañana tendréis una entrada exclusivamente sobre esto.

3. Pintad con acuarela

Las acuarelas son una herramienta genial para niños de jardín de infancia. Es muy fácil jugar con ellas, mezclarlas… Tened cuidado con los colores que ofrecéis a los niños, porque si los elegís con sabiduría siempre queda algo armónico y bello, empezad solo por un color, e id añadiendo más poco a poco. Lo más importante es que sea un juego, no hagáis juicios de valor (qué bonito, qué feo…). Si necesitáis decir algo simplemente haced hincapié en el buen rato que habéis pasado. Por supuesto los adultos también tenemos que disfrutar las pinceladas y dejarnos llevar.

4. Cosed

Es una de las cosas que más me llamó la atención de la pedagogía Waldorf, la destreza que tenían los niños con la costura. Es importante que os vean coser mientras juegan, ellos serán los que quieran unirse. Si no sabéis coser no pasa nada, ¡aprended! Es una actividad muy beneficiosa para nosotros también. Podéis hacer cosas sencillas, como un cojín, saquitos para guardar juguetes o meriendas, servilletas de tela… ¡Recordad que es muy importante que sean cosas útiles y con sentido!

5. Haced pan

Hacer pan tiene algo de primitivo, de ancestral, que lo convierte en una actividad que engancha a casi todo el mundo. Podéis hacer un pan normal, con harina integral (por favor, que sea ecológica), y desayunarlo al día siguiente. Ese olor del pan recién hecho, y la satisfacción que se siente, lo vais a recordar toda la vida.

6. Tareas domésticas

A ver si consigo que no os riaís con esto, pero sí las actividades domésticas pueden ser un trabajo agradable si las hacéis con actitud meditativa. Aprovechad el lugar donde están jugando los niños y haced cosas allí: planchar, doblar la ropa, quitar el polvo… Vais a conseguir muchas cosas con esto, lo primero es que vuestros hijos se darán cuenta de que lleva un trabajo y lo valorarán más. Además, como ya hemos dicho, los niños aprenden por imitación. Y encima, os van a pedir participar. Por favor, cuando lo hagan dejadles, adaptandolo a sus capacidades, pero no queráis hacerlo solos por terminar más rápido.

7. Id a mercados tradicionales

Intentad huir de las grandes superficies lo más posible, no son sitios tan agradables como parecen. Hablaremos pronto de la hiperestimulación. La experiencia es mucho más personal en el pequeño comercio y además sus productos suelen ser más naturales. Como bonus evitaréis rabietas en el pasillo de los jueguetes, ¡en la frutería solo hay fruta!

8. Cocinad

La cocina es otra de esas actividades que crean hogar. No hace falta que seáis Ferran Adrià, con que lo hagáis con cariño basta. Si vuestros hijos son pequeños ponedles una cocinita de juguete en la cocina, y preparaos para ver como en cuanto entráis a preparar algo se van con vosotros. Dejadles interactuar como ellos vayan siendo capaces y disfrutad del momento.

9. Cuidad la hora del baño

El momento del baño puede ser algo meramente rutinario e higiénico o un ritual de spa. Quizá algo en un punto intermedio esté bien para diario. Pero es una actividad muy íntima de vuestros hijos, y hay que prestarle atención. Por favor, dejad el móvil fuera. Supongo que cuidar la temperatura ya lo hacéis, pero pensad en mejorar la experiencia para vosotros y para vuestros hijos. Por ejemplo calentando las toallas, o simplemente dedicando ese tiempo a pensar en lo que el niño está creciendo y cómo habéis ayudado a que se forme ese cuerpecito. Dadle un masaje, es un momento de conexión precioso y les ayuda a conocer sus límites corporales.  Además hidrata la piel. (Y si os dice que quiere daros uno, ¡dejaros!)

10. Salid al campo

La familia es impotante, así que no os olvidéis de Mamá Naturaleza. El campo nos ofrece multitud de experiencias maravillosas y, realmente invita a vivir el presente. Admirad lo preciosos que son los árboles o los prados, o lo que tengáis cerca. Y admirad como vuestros hijos, si están acostumbrados a estar en contacto con lo natural, tratan a la Tierra. Recordad dejar todo limpio, a los animales, las plantas, las piedras, a los gnomos y a las hadas no les gusta que vayamos a visitarles si dejamos su casa sucia.

 

Y… las cinco que nos alejan de vivir el presente

1.Ver la tele

Más allá del contenido la tele nos incita a la desconexión (AKA empanarnos), no a la meditación. No quiero decir que no podáis ver la tele, pero al menos no lo hagáis pensando que eso es pasar tiempo de «calidad».

2.Hacer fichas

Colorear una ficha es algo que no tiene nada que ver con una actividad libre y creativa. Es algo técnico, rellenar sin salirse de la raya. Encajarse en un molde. ¡Dejad que salgan explosiones de color de vuestros cuerpos y de los de vuestros hijos! (Sin juicios de valor)

3.Tener prisa siempre

A todos se nos ha hecho tarde alguna vez, pero si te pasa todos los días… Lo siento, te organizas mal. Cuando te veas corriendo de un lado a otro párate y respira. ¿De verdad vas a llegar antes por tener esa actitud?, ¿es tan grave llegar algo tarde?. Recuerda el refrán «Vísteme despacio, que tengo prisa», y añado, hazlo con una sonrisa.

4. Juzgarte como madre / padre y comparar a tus hijos

Intentas hacerlo bien y seguro que tienes mucho que mejorar, la crianza es un trabajo muy difícil para el que nunca se está preparado del todo. Pero no te juzgues ni te culpes, aprende de tus errores y sigue fluyendo. 

Por favor no compares a tu hijo con otros, cada uno somos quienes somos. Comparar es algo que hace mucho daño y genera inseguridades enormes. 

5. El smartphone y la tablet

Si la tele es mala esto lo es más, y no me refiero a las consecuencias en el desarrollo neuronal o psicomotriz, que las hay y graves. Me refiero a que esto está siempre a mano. Siempre. Y los niños se quedan quietos y callados. Y a nosotros nos encanta. Cuando estamos todo el día con el ordenador, el móvil o la tablet, cuando tenemos todo lleno de «entretenimiento», pensad… ¿Qué mesaje estamos dando? Como mínimo que el mundo no es lo suficientemente entretenido.

 

Una infografía, para resumir.

 

 

¡Nos vemos mañana! Si te ha gustado dale a like y comparte si crees que puede ayudar a alguien. Si no quieres perderte nada suscríbete al boletín. ¡Gracias!