Hemos estado hablando de las diferencias del ritmo aquí y de cómo se cultiva en la un jardín de infancia Waldorf aquí. Y, aunque he dado algunas pistas, quería dejar claro un patrón para organizar el ritmo diario.

Claro está que es imposible ser lo suficientemente concreta como para que funcione en todas las familias. ¡Esto va de adaptarlo a nuestras necesidades! Ya sabéis que la clave está en alternar actividades de concentración con otras de expansión, y permitir que el niño «respire» con ello.

Lo que tenemos que tener en cuenta

  • La edad del niño (obviamente).
  • Nuestras costumbres.
  • Las necesidades que tenemos que cubrir.
  • Alternar de las actividades según su naturaleza.
  • No es necesario repetir lo mismo a la misma hora, sino intercalarlo con sabiduría.
  • La repetición tampoco es mala.
  • Tiene que hacernos felices.

El patrón

Una vez dicho esto voy a empezar a desarrollar el patrón, dejando claro que no es más que un ejemplo tipo. Para hacerlo he pensado en un niño de dos años que está en casa, es decir que no va a la escuela infantil. He intentado poner todo lo que considero importante, pero la comida de media mañana no la he puesto porque depende mucho del horario hacerla antes o después y no he querido pensar en el reloj para redactarlo. Así que si sois madrugadores pues lo haréis antes de salir de casa, pero si disfrutáis de remolonear pues igual es al volver.

Por supuesto las actividades no tienen una duración definida, ni tienen que durar siempre lo mismo. Tened en cuenta también que el orden de los factores no altera el producto. Si preferís darle un baño por la mañana pues es igual de bueno.

Lo que sí me parece imprescindible

  • Jugar, jugar y jugar.
  • Salir a la calle todos los días.
  • ¿Y si llueve? Traje de agua.
  • Respetar la actividad de recoger y las de prepararse.
  • Contar un cuento (para mí es imprescindible, no quiero decir que lo sea para todas las familias)

Y cómo vale más una infografía que mil palabras…

 

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