En el jardín de infancia Waldorf las actividades se organizan teniendo en cuenta el ritmo. Si no entiendes muy bien a qué me refiero puedes leer más sobre el concepto de ritmo y la diferencia con las rutinas aquí.

El ritmo, como ya sabemos está marcado por la Naturaleza, así diferenciamos entre el ritmo diario, el ritmo semanal y el ritmo anual. El Ritmo en el Jardín de Infancia - Blog (1) copia

El ritmo diario

Es el que traté con más detalle en la entrada de Ritmo vs Rutinas, que he enlazado más arriba. Se trata de alternar actividades de expansión con otras de concentración. Aunque cada maestra y cada escuela lo hacen a su manera, siempre se tiene en cuenta esa alternancia. A continuación, os comento un ejemplo de cómo se organizaba un día en la escuela en la que hice mis prácticas.

Normalmente se empieza el día con juego libre, los niños llegan un poco adormilados de casa y es una buena manera de que aterricen. Durante el juego libre se efectúa la propuesta diaria, que depende el día de la semana. Más tarde se prosigue con el juego libre, después se recoge todo. Cuando han terminado se hace el corro y se sientan a desayunar. Llega entonces el momento de salir al jardín, más juego libre. Por último se cuenta un cuento y todos a casa.

Las actividades se suelen marcar con canciones, que ayudan a los niños a situarse y les da confianza y tranquilidad. Así saben qué es lo que viene después y les ayuda a mejorar el desarrollo de la idea de tiempo. Si queréis que hable en otro post de alguna de las actividades en concreto decídmelo

El ritmo semanal

Muchas veces en las escuelas tradicionales nos preocupamos mucho por que lo niños se sepan rápidamente todos los días de la semana (en Español y en Inglés), pero no nos preocupamos tanto porque los puedan identificar cuando los viven. No es sólo por eso, pero la idea del ritmo semanal les ayuda mucho a situarse temporalmente.

¿Cómo se trabaja el ritmo semanal? Pues lo primero es definir una serie de actividades o propuestas que se repitan periódicamente el mismo día de la semana. En una escuela Waldorf las propuestas pueden ser pintar con ceras, pintar con acuarela, moldeado de cera, euritmia, amasado de pan… Son esas actividades que se realizan durante el juego libre (a excepción de la Euritmia). Así mismo las comidas se repiten según el día de la semana.

Como veis este es un esquema que no nos llama tanto la atención. En nuestra cultura estamos acostumbrados a ese tipo de organización, desde los menús de los restaurantes hasta las actividades deportivas.

Al final lo que conseguimos con esta estructura es el que el niño sepa en qué día vive, que no es poco. Si ha amasado pan sabe que es jueves, que al día siguiente toca acuarela y que eso se hace los viernes.

El ritmo anual

El ritmo anual nos lo marca la Naturaleza con las estaciones. Las diferencias de horas de sol, de temperatura… Nos hacen decantarnos por actividades distintas según la época del año. Así que también es un esquema que nos resulta familiar y lógico.

En la escuela Waldorf, como sabéis, la clase siempre tiene una mesa de estación, que se contagia de los colores y objetos propios de cada época del año. Eso es una manera de marcar el paso del tiempo y de las estaciones. En otoño predominan los rojos, lugo los naranjas y marrones. Llega el invierno y sus tonos azules fríos y blancos. Entre la nieve y el frio se da paso a la primavera con sus tonos verdes y rosas. Después es el turno del verano y su color dorado.

Así los niños van viviendo y experiementando el cambio de estaciones, pero no podemos olvidarnos de las fiestas. Las fiestas marcan el final de una época (el nombre Waldorf para lo que en otros sitios se llamaría unidad didáctica).

El año está marcado por esas fiestas que se repiten: Cosecha, Micael, San Martín, Navidad, Reyes, Oficios, la liebre de Pascua, la Palomita y San Juan. Las fiestas marcan el paso del tiempo y ayudan a cerrar las etapas con vivencias significativas, que hacen que el niño sea capaz de desenvolverse en armonía con el paso del tiempo.

Cómo podemos hacerlo en casa

Además de tener en cuenta el ritmo diario, alternando actividades de concentración y de expasión, es interesante poder trabajar también el resto de aspectos del ritmo. Podéis leer un poco más y ver un ejemplo aquí.

Organizar la semana teniendo en cuenta los menús es una buena idea. Los adultos tendemos a pensar que esto es aburrido, pero a los niños les gusta la repetición. ¿Cuántas veces veíamos la misma película cuando erámos pequeños? ¡Yo recuerdo que según terminaba rebobinaba la cinta (sí, todavía había VHS) y la ponía desde el principio! Además, no hace falta que hagamos exáctamente el mismo plato. Por ejemplo, los viernes podemos hacer pescado, o los martes arroz, sin que sea la misma receta. Al final cuando nos acostumbramos nos facilita mucho pensar qué hacer de comida, ¡y hasta se ahorra en la compra!

El ritmo anual es fácil de establecer en casa. Al final todos celebramos fiestas que se repiten, desde cumpleaños a Nochevieja. Si os apetece podéis poner una mesa de estación, que nos ayuda a ser conscientes de lo que hay fuera, y pueden ser preciosas. Siempre podemos apuntarnos a la moda «Yankee» y decorar toda la casa según la estación en la que estemos. ¡Lo importante es hacer que nuestras «nuevas» costumbres se adapten a nosotros y a nuestros gustos!